Yo quiero, yo puedo, yo voy a lograrlo!


 

Durante los 14 años que he trabajado como nutricionista he podido constatar que hay un factor muy importante a la hora de comenzar un tratamiento, el cual debería ser el primero en abordarse y es tan relevante como la alimentación, los hábitos saludables y el ejercicio; sin embargo, no todos los profesionales lo practican durante el asesoramiento. Me refiero a trabajar con la motivación mental de cada paciente, una acción fundamental para conocer su historia, frustraciones y motivaciones y, de esta forma, comenzar a trabajar.


Son incontables las veces en las que han llegado a mi consulta personas que me aseguran que ningún tratamiento les funciona, que se sienten enfermas, que están cansadas de intentar bajar de peso y no obtener resultados, y que -a pesar de sus ganas- ven casi imposible conseguir el objetivo que desean. Estos pensamientos negativos son los que yo intento quitar de raíz, porque predisponen a la persona y hacen muy difícil que les pueda ayudar en su proceso.


Algunos estudios han demostrado que las células de nuestro cuerpo vibran y se comportan según las acciones que realizamos, las palabras que decimos, entre otras cosas. Por este motivo, cuando los pacientes repiten frases pesimistas, les explico que mientras tengan esa mentalidad, su cuerpo estará en esa misma sintonía negativa y, por ende, nada de lo que podamos realizar va a tener resultados.

Por este motivo, cada vez que atiendo a un paciente busco ir más allá de los asesoramientos convencionales y realizo un tipo coaching motivacional que los ayude a visualizar lo que quieren conseguir de una forma más concreta y, de esta manera, enfocar todas sus energías en ese objetivo. Estoy convencida de que si abrimos nuestra mente, tenemos un pensamiento positivo y creemos en nosotros mismos se pueden lograr cambios increíbles en nuestras vidas.


Una de las técnicas que yo comparto frecuentemente con mis pacientes es decirles que busquen una fotografía de ellos cuando estaban en un gran momento de su vida -y no me refiero al aspecto físico sino que de forma general- y la pongan al frente de su cama para que sea lo primero que vean al despertar y otra pegada en el refrigerador y piensen: “para ese camino voy, esa persona quiero volver a ser y para eso estoy trabajando”.



Mi idea no es únicamente entregar un régimen de alimentación, sino que quiero empoderar a las personas, cambiarles la mirada y convencerlos de que conseguir llegar a la meta que se propongan dependerá principalmente de ellos, y por supuesto, yo lo acompañaré durante ese camino. La consigna que busco transmitir en cada consulta es “yo quiero, yo puedo, yo voy a lograrlo”, esa simple frase refleja que el gran cambio está en sus mentes.



Los invito a tomar estas palabras y practicarlas en su día a día. Tal como menciona el libro de autoayuda “El Secreto”, la ley de atracción es muy poderosa y puede ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida, salud y la de toda nuestra familia.


Cuiden su cuerpo, que es su templo, luchen por esos objetivos que se propusieron e intenten ser optimistas durante los distintos procesos que deban enfrentar. No olviden que cosas extraordinarias pueden suceder cuando tenemos una mirada positiva frente a la vida.


 

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